
Para lograrlo, debemos comenzar con lo más básico: la informática y los idiomas. La universidad no puede volver las espaldas a lo que demanda el mundo real. Sobran principios y faltan realidades. Abunda la especulación hueca, y no se ve el desarrollo utilizable. Más vale ofrecer casos prácticos, que sabios manuales teóricos. Así lo describen en La Lupa 27/03/2008:

“Uno de los principales problemas de nuestro mercado laboral es el desajuste entre la oferta y la demanda. Nuestros universitarios están bien formados, pero demasiado especializados, un hándicap laboral, ya que las empresas buscan perfiles moldeables y una mayor adaptación a las necesidades reales. Cuatro de cada diez universitarios considera que la formación recibida es insuficiente, un aspecto que parecen compartir las empresas.
“Una vez más, una de las mayores carencias de los españoles son los idiomas. Según la Fundación Universidad-Empresa, el 100% de los universitarios admite tener conocimientos de algún idioma, pero solo el 30% tiene un nivel alto. Otro 30% conoce dos o más idiomas, pero sólo un 1% habla uno diferente al inglés, francés o alemán. Son conscientes de las limitaciones, puesto que el 80% admiten que deben seguir recibiendo clases.

“Nueve de cada diez empresas exigen conocimientos de inglés y el 39% pide un nivel avanzado. Los empresarios tampoco están demasiado satisfechos con el nivel informático de los universitarios y sus demandas se centran en titulados en áreas relacionadas con contabilidad y finanzas, márketing e ingenierías.
1 comentario:
Jo. Se me ha borrado el comentario. Repetimos:
Comprendo que pidan inglés e informática, es el futuro, lo sé. Pero el problema es que cada vez se pide más y se da menos a cambio. Quieren universitarios que tengan un inglés de nivel nativo (es decir, que hayan estado una temporada en el extranjero), quieren buenas calificaciones, quieren a alguien que tenga vidilla, que tenga una amplia experiencia laboral. Lo quieren todo y además quieren que seas becario de por vida... Esto no es serio.
Me indigna todo!
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