
¡Menuda sugerencia loca! ¿Y me lo dices ahora, Pedro? ¿Sabes dónde me pillas? Al sol de la canícula, rodeado de amiguetes, tomando una cañita, a la brisa de la playa, sudando la camiseta, dorándome la epidermis… Vamos, que mejor me cuentas otro chiste.
–Pues esto es lo que hay, mi campeón: el doctorado. O sí, o sí. Tienes que zanjarlo: o ahora, o nunca. Las grandes decisiones, los mejores proyectos que marcan tu vida, son los que se anotan en una servilleta de cafetería. El mejor think tank queda bien sentado en una terracita, tomándote unos whiskyses… como ahora en agosto. Además, la preinscripción al doctorado se cierra en Septiembre. Si no te sacas el billete cuanto antes, se te escapa el tren. Los plazos son sagrados, en esta burocracia que nos corroe. Si se te pasa sólo un día, te cae del cielo un año más. Recuerda aquel “Vuelva usted mañana”, de Mariano José de Larra.
Bien. Estás más despierto. Podemos charlar. Te veo atento. Déjame que te coma la oreja un rato. Aquí te aporto unas cuantas buenas razones, para pensarte lo del doctorado. Enchufo la máquina. Va en cadena. Estos son los motivos. Marchando…
1. RESULTADOS. Lo más grave que te puede pasar, si es que lo empiezas, es que lo termines, y salgas doctor. Bien pensado, no es algo tan grave. Yo lo he hecho ya tres veces, y no me ha dolido tanto: llegas incluso hasta a cogerle el gustillo.
2. OPORTUNIDADES. Ahora, amigo, tú puedes. Mañana, sólo Dios sabe. Te pesarán más los años, andarás más liado, pensarás que ya no tienes edad y que te faltan bríos para meterte en esas guerras… estarás más quemado que la pipa de Sitting Bull. No se es joven siempre.
3. PLENITUD. Empezar, es de muchos; terminar, sólo de pocos. Pues uno de ellos puedes serlo tú. La carrera universitaria, sólo la culmina el doctorado. Es como el “The End” de las pelis, como Móstoles o Finisterre: llegados allí, ya no queda más.
4. CONVENIENCIA. Cobra más un licenciado, que un no titulado. Gana más sueldo un doctor, que un simple graduado. Eligen antes, al que más sabe, mejor que a uno cualquiera del montón.
5. DOCENCIA. Cuatro clasecitas bien dadas, a alto nivel superior, compatibles con tu horario profesional, te brindan un sobre sueldo chulísimo, que no es nada despreciable.
6. ESTRATEGIA. No hay que poner todos los huevos en la misma cesta. Si sólo apuestas por la empresa, tienes cubiertos menos flancos que si vales también para trabajar en lo académico.
7. VIDA FELIZ: del Pilar a San Isidro, que es lo que duran las clases; Febrero y Septiembre, libres para exámenes; Semana Santa y Navidad, para el ocio, y el resto
PARA INVESTIGAR. Eso es vida universitaria. Sólo disfrutan mejor vidorria que los estudiantes, los profesores.
8. AUTOINVERSIÓN. Todo lo que hagas por la empresa, allá se queda. Por el contrario, nada de lo que pongas en tu formación doctoral, queda fuera de tu capacitación propia, de tu formación y de tu currículum. Tú te lo quedas.
9. ESPECIALIZACIÓN. La carrera enseña poco más de cuatro vaguedades abstrusas en los libros. Lo real, lo concreto, lo aplicado, lo cierto, los casos, vienen cuando te enfrentas a una realidad palpable. ¿Qué mejor concreción hay, que investigar con una tesis?
10. CATEGORÍA. Con todo, digan lo que digan, ‘Doctor’ es lo que aún más viste. Hasta lo confunden con médico, como si fuera lo mismo. El prestigio de tu Tesis, no te lo quita ni hacienda. Un Dr. antepuesto a tu nombre en tu tarjeta, viste más que un marquesado.

“Pues no debe ser todo tan bonito como tú lo pintas, Pedro, cuando casi nadie lo hace…”
–Respondo también a esas objeciones argumentadas, muy típicas y bien manidas, que sin duda me alegarás.
1.
NO SIRVE DE NADA. –Menos aún sirve el no tenerlo. Estúdiate la estadística: porcentaje de doctores en paro, frente a porcentaje de licenciados trabajando de mangutas.
2.
MUCHOS YA LO HICIERON, Y SE MUEREN DE HAMBRE. –Ser doctor, como ser ingeniero, no te implanta una vacuna contra el paro. El trabajo no te lo asegura la universidad, te lo buscas tú solo.
3.
PREFIERO INGRESAR EN UN PRESIDIO, QUE VOLVERME A LAS AULAS. –Lo admito. Pero para sacarte el doctorado, no es imprescindible necesariamente tragarte más de lo mismo. Al menos, puedes organizártelo bastante mejor. Hablaremos.
4.
SÓLO HAY ALGO PEOR QUE UN PROFESOR: dos profesores. ¿Hacerme yo doctor? ¿Pasarme yo de indio a ser vaquero? Eso supondría traicionar ahora a mis compañeros, convirtiéndome yo en otro profe.
–Pues sí, señor mío. Algún día habría de ser. Así es la vida. Nadie nace padre…
5.
VAN A CERRAR LAS UNIVERSIDADES. –Tal vez. Pero mientras tanto, lo que sí te seguro que no cierran, es el desempleo. Además, en toda crisis, la gente aprovecha para estudiar más.
6.
PIERDES TRES O CUATRO AÑOS DE VIDA PROFESIONAL. –Menos pérdidas, chico: que la vida es muy larga. No tengas tanta prisa por producir, que ahora nos morimos todos de muy viejos.

7.
TE QUITA TIEMPO PARA PUJAR PROFESIONALMENTE. –¿Seguro? ¿Crees que lo único que se valora para llegar a Jefe, es los años que tenías cuando comenzaste a currar? No llega más arriba el que antes empieza, sino más bien el que mejor avanza.
8.
NO SE PUEDE ESTAR A LA VEZ A DOS COSAS: TRABAJO Y TESIS. –Já. Ya lo creo que sí se puede. Yo me he defendido ya tres tesis doctorales, y nunca se me ha ocurrido dejar de trabajar para hacerlo. Es más: cuanto más pillado andas, más te espabilas y mejor rindes.
9.
SIN ENCHUFE NO SE PUEDE LLEGAR A PROFESOR. –Tal vez. Pero si no te apellidas Borbón ni Zapatero, como nos pasa al 99’99% del censo, tendrás que ganarte tus contactos de otra manera, como todo hijo de vecino. Y si no eres ni siquiera doctor, qué quieres que te diga, lo llevas bastante crudo.
10.
UNA TESIS ES UN ROLLO INÚTIL. –Es posible. Pero es lo único que te hace doctor. También la carrera es un mal parto, pero es el único acceso a Licenciado.

Vamos, en resumidas cuentas, que con tu tesis eres más, ganas más, puedes más, logras más, subes más, alcanzas más… siendo doctor, que si no lo eres.
En conclusión: dime qué razones poderosas (llamarte Rockefeller, ser sultán en el Golfo Pérsico, estar al mando de una multinacional…) te recomiendan abstenerte de ser doctor, por disponer de harto mejores inversiones para tu tiempo. Y si no las tienes, hazme caso, alístate cuanto antes, que Bolonia llega en breve, y esto pasa a ser un parto elefantino.