25 noviembre 2016

Consejo de un gran deportista: Darlo todo

Ray Allen, jugador estrella de baloncesto, escribe su carta de despedida de la liga de basket top: NBA. Contiene enseñanzas para todos, especialmente útiles para los estudiantes.

Hoy nuestros héroes, son los deportistas. Sus fotos atiborran nuestros móviles y carpetas, sus posters ocupan nuestras paredes, sus nombres llenan nuestros tatus, sus éxitos colman nuestras conversaciones…

El problema es que olvidamos, ignoramos, el enorme esfuerzo que les ha costado  conseguir ser lo que son y llegar a donde están. ¿Su secreto? Horas y horas de entrenamiento, de exigencia y de esfuerzo. Exactamente igual que tú, estudiante, con tus asignaturas, trabajos y exámenes. Atento:

1) Sírvete de tus destrezas, y sácales partido. Todo tiene sus ventajas: hasta ser un inadaptado, nuevo y raro... Te obliga a esforzarte, a superarte, a salir de tu confort y a progresar. Busca tu ventaja, como hizo Ray con el  basket. Busca tu arma y pelea con ella: libros, deporte, informática, música, cálculo... lo que sea.

2) Estate concentrado. No esperes a que llegue una ocasión propicia: créala tú. No pienses “si hubiera...”, porque “no lo habrá”. La vida  siempre es complicada. No hay nada sencillo. Si te distraes, pierdes oportunidades magníficas que no volverán a pasar.

3)  Usa el motor del “no tienen razón”. Te dirán que es imposible, que no puedes lograr tú lo que nadie antes ha logrado. Empéñate entonces, con todas tus fuerzas, en demostrarles que no tienen razón. Los que triunfan, los descubridores, no hicieron caso a los agoreros: úsalos como contramotivación.

4)  No es suerte: es tu don, ese valor que tú tienes, al cual le añades tu trabajo. El mayor y más grande regalo divino, es el trabajo duro. A Dios no le importa si se mete el siguiente tiro libre, se repite.

5) Rentabiliza tu universidad y tu coacher. Lleva con orgullo su escudo y sus colores. Entra en la era del trabajo duro. Busca un entrenador que te grite: "¡Quiero veros sudar!" Ese esfuerzo te hará ser bueno.

6) Llena de sentido lo que haces. Allen recuerda un día, madrugando en la universidad, caminaba por el campus, vestido elegante, con su mochila, pensando: "Soy un universitario". Ya en clase, una chica le preguntó que por qué iba tan arreglado. Él contestó: "Porque puedo". Estaba orgulloso, porque su vida tenía una misión y un sentido.

7) Hacer el trabajo todos los días. Tras la universidad, vino la NBA. A jugar con sus ídolos. De 26.000 balones que tiró, seis de cada diez no entraron. Ganó un campeonato con los Celtics de Boston y los Heat de Miami. La rutina, los hábitos, las viejas costumbres… "Son el secreto". "Este juego va de hacer el trabajo todos los días, cuando nadie está mirando", añade. Es como el anuncio de Phelps en la piscina: Es lo que haces en la oscuridad lo que te pone en la luz. Todos los grandes jugadores compiten en una cosa: En ser los primeros en llegar al gimnasio y los últimos en largarse. Hacer eso, para Allen, esa satisfacción, es más que ganar los campeonatos y partidos. Saber que ha hecho lo que tiene que hacer. Porque puedes.
 
8) La vida es el camino: Es lo que te cambia como persona. No los resultados. No las metas conseguidas. Allen recuerda la cantidad de veces que se han metido con él porque no se emborracha, porque tampoco se pasa el día jugando a las cartas con otros jugadores y sacrifica a veces a tu familia por echar unas cuantas horas más de entrenamiento. La mayoría del tiempo, estará solo y no será el más divertido y popular.

9) Todos los días, se elige. Cada día, hay varias opciones. Sobre todo, si quieres nadar a contracorriente por tu bien o intentar acoplarte a lo que te dicen los demás. Las cosas se hacen porque están bien, no porque te diga todo el mundo que es lo que hay que hacer. En casa, eso lo digo yo y no Allen: está prohibida la frase de "porque lo hace todo el mundo".

El ya ex jugador de baloncesto se ha retirado con 41 años. Está convencido de que parte de su éxito es el trabajo que nadie vio. Todos los días. Muchas horas. Ahora, le encanta llegar a casa y que uno de sus cinco hijos le diga "¿Sabes lo que ha pasado en clase de matemáticas, papá?". Para él, es el regalo del camino recorrido. Sigue mirando a ese niño de 13 años que fue y no se arrepiente de haberle dicho "A trabajar, tío".

Los expertos consideran a Allen como uno de los mejores tiradores de la NBA. Por eso estuvo en 10 All Stars. Pero él no lo dice.

Este actual estrella de la NBA cuenta a los chavales lo que cuesta llegar arriba. Con los balones, con las matemáticas, con la lectura. Y la satisfacción que da poder decir a los que no creen en uno: "Os equivocasteis". 

Recientemente dijo: "Durante mi carrera en la NBA, siempre he querido que quien me mirara pensara que yo era un tipo con el que querría meterse en una batalla". Darlo todo. Así se es feliz. Eso es triunfar.