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15 febrero 2019

Aprender a estudiar, feliz

¿Cómo pueden aprender los menores, a hacer los deberes ellos solos? Dándoles lo que necesitan, que no lo tienen:

1. HORARIO
Fijando la hora de empezar, y fijando la hora de acabar
Así se crea el hábito, repitiendo actos buenos
Hacer bien lo mismo, cada día, insistiendo
Formarse, es ganar en virtud: orden, responsabilidad…

2. ENTRENADOR
Sin padrino, no hay boda. Sin mister, no hay equipo
Necesitan un Referente, un ejemplo vivo
Los padres son el mejor ejemplo para los hijos
Les hace falta una persona al quien imitar y seguir

3. LOS MEDIOS
Que no pierdan tiempo buscando material
Tener preparado todo: luz, asiento, mesa…
Orden en carpeta, libros, internet, papel…

4. AYUDA
Fuera con el FACILISMO. Lograr que ellos se esfuercen
No solucionarles tú los problemas, sino enseñarles a razonarlos
Mostrarles el modo de encontrar las respuestas a sus dudas

5. EJEMPLIFICAR
Ponerles casos que ellos conozcan, de eso que no entienden
Relacionar lo que aprenden nuevo, con lo anterior que ya saben
Aplicarlo: “ponerle patas” a la teoría

6. SEGURIDAD
Transmitirles confianza, en ellos mismos y en su trabajo
Animarles. Motivarles. Recuperar su interés, tras un suspenso
Darles gusto de combatir, de presentarse a los exámenes
Afán y espíritu deportivo: superarse, no rendirse

7. SIN DISTRACCIONES
Concentración, es productividad
Ningún ruido, ni estímulo externo que les distraiga
Apagar el móvil, como por la noche la luz para dormir
Fuera con músicas, cascos, aparatos electrónicos, salvo para consultas

8. VALORARLES
Premiar y reconocerles su esfuerzo diario
Aplaudirles y reconocerles su paciencia, su dedicación, haber cumplido
Que ellos valoren el esfuerzo y la superación, como a los deportistas

9. RESPONSABILIZARLES
Es mejor que no lo terminen, y que planteen al día siguiente sus dudas al profesor
Así ellos se responsabilicen de sus obligaciones y atiendan más en clase
Eso mejorará su rendimiento y facilitará su trabajo luego en casa

10. ESTUDIAR TAMBIÉN NOSOTROS
Mientras leemos, acompañándoles en su estudio, les enseñamos
Si queremos que quieran leer libros, lo mejor es que nos vean a nosotros leyéndolos

11. COMPARTIR SUS INTERESES
Preguntarles qué tal les han idos los exámenes y las clases
Hablar con ellos sobre lo que hacen en clase
Interesarnos en qué han aprendido nuevo cada día
Saber qué están dando ahora en clase, qué les entra en el siguiente examen
Convertirnos en sus confidentes sobre sus profesores y compañeros
Vivir con ellos sus alegrías y sus enfados: saber qué les preocupa
Alegría compartida, doble alegría. Pena compartida, media pena

12. EL FIN, SON ELLOS, NO SUS NOTAS
Premiarles por su superación personal y por su esfuerzo, no por sus notas
Quererles, y que ellos noten que les queremos
Nunca reñir, sin antes escuchar, preguntándoles por qué han fallado
Razonarles el castigo: que lo vean como medicina que les cura

13. DESCANSO
Cuidar también su descanso: jugar o ver pelis con ellos
Llevarles a excursiones los findes, o a planes con sus amigos
Hacer visitas divertidas, al zoo o a casa de los abuelos…
Pasear charlando por un parque
Ir a una cena sorpresa un día a un Burger o a donde ellos quieran

14. ENSEÑARLES A ORGANIZARSE
Lo más importante es que maduren: que aprendan a organizarse solos
Agenda. Importantísimo
Empezar siempre por lo más difícil
Así se logra que sepan estudiar solos
Eso es madurez, y tener formación

15. CONTROL
Estudiar y aprende cada día, lo visto ese día en clase
NO esperar a que anuncien un examen, para estudiar
Tampoco esperar al último día de entrega, para hacer los trabajos

- En frase de David Isaacs, en su libro “Educación en las virtudes humanas”:
“Hay algo peor, que no hacer las tareas: no poder saber si las  has hecho o no las has hecho, porque no sabías ni qué había que hacer”
Insistirles en la importancia de revisar la agenda todos los días

16. AFICIÓN, ENTUSIASMO
Que disfruten estudiando, aprendiendo, superándose, formándose
Fuera el estrés. A pasárselo en grande, leyendo y aprendiendo
Que trabajen, con la misma alegría con la que juegan

“With love and patience, nothing is impossible” Daisaku Ikeda
(“Con amor y paciencia, nada es imposible”)

27 mayo 2014

¿Personas, o dinero?

Estamos en un sistema económico que coloca en el centro al dinero, no a las personas.
Un verdadero sistema económico tiene que tener en el centro al hombre y a la mujer.
Este sistema económico que tenemos coloca en el centro al dinero.

Y para equilibrarse, lleva a cabo algunas medidas de eliminación:
elimina a los niños, como lo indican las cifras de nacimientos en Europa,
y elimina a los ancianos: ahora los busca, porque son jubilados y los necesitan,
pero elimina a los ancianos, incluso con casos de eutanasia oculta en muchos países.

En este momento se elimina a los jóvenes, y eso es gravísimo:
En Italia, creo que la desocupación juvenil está sobre el 40%.
En España es el 50% y en Andalucía, en el sur de España, el 60%...

Esto significa que hay una generación de ni-ni, que ni estudian ni trabajan, y esto es gravísimo:
se elimina a una generación de jóvenes.
Esta cultura de la eliminación es gravísima.
Este sistema económico es inhumano.


Papa Francisco, entrevista ayer con los periodistas en el avión de vuelta de Tierra Santa

06 agosto 2012

Michael Phelps


Frases para no olvidar: palabras avaladas por 22 medallas. Una vida entregada a superarse. El ejemplo de dedicarse de corazón a superar todos los hitos. Un modelo de persona y de esfuerzo, de exigencia y de trabajo duro.

El atleta más laureado de la historia de los Juegos Olímpicos, el nadador Michael Phelps, después de conseguir su medalla número 22, en una entrevista al finalizar las pruebas de natación, resumió así su vida, una historia magnífica e insuperable:

"En este final de mi carrera deportiva no podía haber pedido nada más. Esto es lo que quería exactamente. Me preparé como yo quería y logré los resultados que deseaba. Fue muy intenso ayer consiguiendo la medalla de oro en los 4x100 estilos, un relevo en el que a lo largo de la historia jamás hemos perdido y tuve la suerte de compartir una vez más el honor de hacerlo.

"Creo que lo mejor fue poder mostrar al mundo que todo lo que uno se proponga es posible lograrlo. La gente sabe que yo puse mi mente, cuerpo y alma mediante un trabajo muy duro para realizar lo que antes nadie pudo hacer jamás sin dejar que nada se interpusiera en el camino.

"Han pasado muchas cosas a lo largo de veinte años de carrera deportiva y sólo puedo mirar atrás para entender que sólo fue posible gracias al trabajo".

¡Enhorabuena!

26 marzo 2012

Felicidad: II Congreso Internacional

Los días 9 y 10 de abril, en Madrid, en los Teatros del Canal, se celebrará el II Congreso Internacional de la Felicidad. Es iniciativa del Instituto creado por Coca-Cola, para investigar y difundir los conocimientos sobre la felicidad. Colaboran reconocidos expertos internacionales (médicos, científicos, filósofos, psicólogos, etc.)

Desde 1997 ha reunido a los más destacados expertos en felicidad para transmitir todo su conocimiento, deseando contribuir a crear una sociedad mejor. El Instituto investiga lo que influye en la felicidad de la sociedad, con investigadores e instituciones como la Universidad Complutense de Madrid o la Universidad de California.

· Lunes, 9 Abril: 16:00’ - 20:00'
Eduardo Punset: Escritor, Dr. Luis Rojas Marcos: Psiquiatra Universidad de NY, Dr. Juan Luis Arsuaga: Universidad Complutense, Dr. Carmelo Vázquez, Catedrático de Psicología Universidad Complutense, Dr. Mario Alonso Puig: Médico de Harvard

· Martes, 10 Abril: 9:50’ - 14:05’
Matthieu Ricard: Monje Budista, Sor Lucía Caram: Monja premio Joan XXIII por la Paz, Jaume Santllorente: Escritor, Rafael Matesanz: ONT, Eduardo Punset, Carlos Jean: Músico DJ y cantante

09 noviembre 2011

20 hijos

Jim Bob y Michelle Duggar tienen diecinueve hijos y esperan al número veinte. Son famosos en Estados Unidos por su Web y por su programa de Tv "19 Kids and Counting" ("19 hijos y sumando"). Tienen hijos que van desde el mayor (ya casado), de 23 años, hasta la menor, Josie, una niña de casi dos años.

La madre, de 45 años, confirmó que dará a luz en abril de 2012. "Hace muchos años, Jim Bob y yo decidimos entregar a Dios esta parte de nuestras vidas, y cada uno de nuestros hijos está agradecido por estar aquí. Nuestro objetivo es enseñarles a amar a Dios y servir al prójimo".

Los Duggar afirman ser "cristianos a los que la Biblia les guía en su vida diaria: Confiamos en que el público sepa que somos personas normales con nuestras debilidades e imperfecciones individuales, pero servimos a un Dios extraordinario que se complace en demostrarnos su poder".


Los 19 hijos llevan nombres que comienzan con la letra jota. Wikipedia aporta todos:


1 Joshua "Josh" James March 3, 1988 (age 23)
[Married to Anna Keller: September 26, 2008]
2 Jana Marie January 12, 1990 (age 21)

3 John-David
4 Jill Michelle May 17, 1991 (age 20)

5 Jessa Lauren November 4, 1992 (age 19)

6 Jinger Nicole December 21, 1993 (age 17)

7 Joseph Garrett January 20, 1995 (age 16)

8 Josiah Matthew August 28, 1996 (age 15)

9 Joy-Anna October 28, 1997 (age 14)

10 Jedidiah Robert December 30, 1998 (age 12)

11 Jeremiah Robert
12 Jason Michael April 21, 2000 (age 11)

13 James Andrew July 7, 2001 (age 10)

14 Justin Samuel November 15, 2002 (age 8)

15 Jackson Levi May 23, 2004 (age 7)

16 Johannah Faith October 11, 2005 (age 6)

17 Jennifer Danielle August 2, 2007 (age 4)

18 Jordyn-Grace Makiya December 18, 2008 (2 years 10 months)

19 Josie Brooklyn December 10, 2009 (1 year 10 months)

10 agosto 2011

Viaje a África de Carmen Guerrero

[Lo cuenta la protagonista] He estado tres semanas y medias en Tsunza, un pueblecito de mil habitantes situado cerca de Mombasa. Para llegar allí es necesario coger un matatu (un taxi furgoneta de decoración hortera), una moto en la que caben tres personas o dos y tres maletas y una patera con un motor, al que le quedan dos telediarios y en el que a veces hay que achicar agua para que no hundirnos en el mar que debíamos cruzar para llegar al pueblo.

Tsunza tiene unos mil habitantes, pero nosotros vivíamos dentro de un clan. Las casas eran de barro y caca de vaca y nosotros teníamos el privilegio de dormir en literas con mosquiteras. En mi cuarto entraban pavos, gatos, gallos y gallinas, de hecho mi maleta parecía el váter oficial de estos animalillos.

Por las pareces había arañas, una de las cuales me paralizó la respiración (a partir de ese momento creo que superé mi fobia las arañas) y en mi zapatilla encontré un gusano venenoso, aunque los curiosos eran unos "mil pies" enormes que también paseaban a sus anchas por mi habitación. He estado tres semanas sin luz artificial así que por las noches ir a las letrinas era toda una aventura: íbamos en grupo con linternas para ver cuántas cucarachas encontrábamos junto al agujero sin cadena... ¡muy divertido, ahora que lo pienso!

Agua había, pero se cortó durante una semana así que usábamos agua de reserva que había en barreños, por lo tanto no me quedó más remedio que superar mi obsesión por ducharme tres veces al día y llamar a Elvira para pedirle que al llegar a España me tuviera una esponja preparada para quitarme la mugre acumulada en mi cuello.

He estado también de safari un día, ¡¡¡fue fantástico!!! Elefantes paseando a diez metros de mi habitación, cebras corriendo, avestruces haciendo bailando para cortejar a la hembra (no voy a queda rock ningún chico, a no ser que se tome tanto empeño como el avestruz), leones que acababan de matar una jirafa (eso ya no era fantástico, pero si asombroso).

También vimos playas del Océano Índico: agua turquesa y no muy fría y arena suave y blanca en unas playas llenas de beach boys, es decir, chicos que buscaban mujeres muzungos (blancas) que les invitasen a cosas a cambio de su compañía. Si había más que palabras… prefiero no saberlo.

Pero bueno, eso son nimiedades. Lo importante es la experiencia. En tsunza hay muchos, muchos niños, todos rapados para no coger piojos, con ropa mugrienta y con cuerpecitos delgados, pero muy felices y llenos de vitalidad. Alguno tenía la barriga un poquito inflada, pero lo que es hambre no pasan... comen. El problema es que sólo comen harina de muy diversas formas: majambre (harina con agua y frita en aceite de palma), ugali (harina con agua evaporada) y unas tortas de harina y aceite.

Nosotros, en cambio, comíamos esos tres alimentos más mangos, naranjas, leche, galletas, pasta, patatas y arroz, siempre mezclado con tomate y cebolla (hasta llegar a aborrecerlos) así que una vez más, éramos unos privilegiados.

Lo que más me sorprendió de estos niños es su responsabilidad: trabajan, limpian, cargan con sus hermanos a la espalda todo el día… y los que van a la escuela y son mayorcitos, estudian por la tarde en la biblioteca construida el año pasado hasta las diez u once, cuando allí que ahora es invierno, a las siete el cielo está plagado de estrellas, o como se decía en el Rey León, de luciérnagas que se quedaron atrapadas en el cielo.

Había dos chicas que estaban marginadas, una nació con una mano atrofiada y la otra con una enfermedad en la piel, eso en esta zona se considera una maldición por algo malo que hizo la familia... así que imaginaros. A la chica de la mano atrofiada le empezó a enseñar una voluntaria a escribir, no imagináis cuánto empeño e ilusión.

También he conocido a muchos niños con SIDA o sin padres por culpa de esta enfermedad. Rukilla "bonita" era una de mis favoritos. No tiene padres, ella tiene el virus y su hermana pequeña ha desarrollado la enfermedad. Es lista como el hambre y un día se entusiasmó al ver una manzana, que se zampó antes de decirle si podía o no. Una compi y yo nos dedicábamos a darle comida a escondidas ya que nos habían dicho que no debíamos hacer eso, porque aumentábamos la imagen del muzungu rico al que le sobran las cosas y no fomentábamos el esfuerzo, pero lo siento, haría mal, pero yo quería que Ruquilla supiera que es un empacho, porque me fui de allí con la duda de que será de ella en unos meses o en un año...

Pero mi gran niña es Maisha, una peque de cinco meses con los ojos como platos, que me pellizca y me babea y que me emocionó el día que me desprendí de ella para dársela a su hermana y lloró. Es muy guapa y su padre es un borracho loco así que debo volver a Tsunza para ver cómo crece y quererla mucho.

En cuanto a la sociedad, valora mucho las grandes familias (allí todos son primos y hermanos o medio hermano que se sientan juntos y comparten tareas). Los hombres se dedican a conseguir comida y las mujeres pasan horas y horas en la cocina Los platos se lavan en dos barreñitos y se dejan a la intemperie, por donde de nuevo pasan los patos, gatos y gallos que picotean en el agua y dejan su rastro por los platos. Los hombres son tremendamente flacos, las mujeres sin embargo, están bien formadas. Hablan swahili e inglés un poco. Ellas llevan unos pañuelos largos llamados kangas y asimilan el dolor con resignación.

Conocimos a un niño que al ver a muzungos lloraba porque le dábamos miedo, el pobrecillo llevaba un mes con el pie en carne viva por una quemadura. María, una voluntaria, tuvo que curarle y separarle los dedos para que no se quedasen pegados por el fin de sus días. En definitiva un dolor tremendo, desde entonces, al vernos corría despavorido como alma que lleva el diablo. De hecho, alguna vez tuve que esconderme para evitarle la carrera... su madre en las curas, miraba tranquilamente y le regañaba por sus quejidos. Eso llega a suceder en España y estaríamos en reposo durante dos semanas, en urgencias desde el primer día y con nuestras madres a base de tila (la mía acompañada de lexatin). Ese día supuso un antes y un después en esta experiencia.

Los hombres se sorprendían de ver a mujeres muzungos trabajando y se reían cuando nos contemplaban con la pala haciendo un huerto o preparando el terreno para unos cimientos. Son hombres que viven al día, que si llegan a ser fontaneros habrán triunfado en la vida y que son felices porque para ellos no hay capacidad de opción o equivocación: lo que hay es ese día y no hay trabajos, relaciones, oportunidades o caminos... comer carne ya es un acontecimiento y ver la vida pasar un regalo.

En fin, creo que con esto os podéis hacer una ligera idea de lo hecho, aunque por más que os diga, es imposible ver estas cosas sin haberlas vivido, Por eso, si tenéis la oportunidad y os veis capacitados de aguantas las condiciones personales y con la situación (hubo compañeras que no llevaron muy bien el aspecto higiénico y sacaron su lado más negativo), os recomiendo que hagáis algo así, porque veis otro mundo, valoráis lo que tenéis, os enamoráis de los niños y conocéis vuestro límite.

Yo pensaba que en mi no había cambiado nada hasta que me metí en el bus camino de Granada, y desde entonces os digo que incluso mi vida sentimental la veo con distintos ojos. Mentiría si os dijera que no voy a comprar más ropa, a no usar el móvil o a no gastar dinero en Coca-Cola light, pero ahora tumbarme en la cama me supone otra cosa.

Rezo por Priscila, una chica de 20 años que desea conocer el mundo con su hijo de 4 años después de acabar sus estudios, pienso en Ruquilla, en Monaisha y en Maisha, me lo plantearé dos veces antes de decir que me duele algo y no volveré a decir que en casa de mi abuela no hay variedad en las comidas.

Pues esto es todo, ya si hay algo más, os contaré en persona o mejor, compráis el periódico el día que salga mi artículo en La Gaceta y lo leéis, un beso a todos y gracias por acordaros de mí, y si no lo hicisteis os escribo para que lo hagáis ahora, que yo sí me he acordado de vosotros.

Por cierto, hakuna matata de verdad tiene un significado: no problema; y simba significa león.

PD: PARA TODOS AQUELLOS QUE DESCONFÍAN DE MI EQUILIBRIO Y DE MI SALUD, DIRÉ QUE HE AGUANTADO COMO UNA CAMPEONA, QUE NO ME HE CAÍDO Y QUE AQUELLO DE QUE LO QUE NO MATA ENGORDA, ES UNA VERDAD COMO UN TEMPLO.

30 junio 2011

Ser feliz

"Cada uno es feliz en su profesión. La felicidad se siente siguiendo cada uno su vocación. Eso sólo lo sabe quién lo vive".

"¿Feliz, cómo no voy a ser feliz? ¿Quién puede estar aquí 84 años sin ser feliz? ¡Matas a quien sea! O eres feliz, o nada."

Así lo recomienda Sor Teresita, récord mundial de monja de clausura. Lleva 84 de sus 103 años en el mismo convento: Buenafuente del Sistal, en Guadalajara.

Sale en Elmundo.es 30/06/2011 . El próximo día 22 de agosto, el Papa la recibirá en el acto con los jóvenes de la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid.

Vasca de Foronda (Álava), justo entró en su clausura el mismo día en que nacía en Marktl am Inn, en Baviera, Joseph Aloysius Ratzinger, el actual Papa.

Cuando cumplióella sus 101 años también salió su foto en el periódico, pero se ve que todavía le queda tralla a Sor Teresita.

Lleva 84 de sus 103 años de edad habiendo salido sólo de su celda por la guerra civil española. Es la monja que más tiempo lleva en clausura en el mundo.

11 mayo 2011

Petición de mano

Un amigo mío me ha pasado las palabras que va a pronunciar ante sus futuros suegros, en la pedida de mano de su novia. Me han parecido espléndidas, y aquí te las copio.

Queridos Luis y Ana, y toda vuestra familia:

No me importa confesaros que me siento más emocionado que nunca antes. Así que si fallo al decir algo, os pido que me perdonéis. El corazón tiene razones, que la razón ignora: yo os estoy hablando a corazón abierto, así que ahora tengo mi razón absolutamente obtusa.

Antes que nada, quiero daros muchísimas gracias por permitirme cumplir ante vosotros con el mayor deseo de mi alma. Me habéis recibido en vuestra casa, con toda vuestra familia, en el día más especial de mi vida hasta ahora.

Os hablo como los padres que sois de quien más quiero en el mundo: Lucía. Nunca podré corresponderos por la maravilla de tesoro que me vais a encomendar. Como bien sabéis, llevamos años saliendo juntos. Los dos somos como nuestros padres nos han formado, y siempre buscamos comportarnos de ese modo.

En todo este tiempo hemos ido conociéndonos y compenetrándonos, descubriendo y disfrutando de la maravilla impresionante de que seamos el uno para el otro: yo para ella, y ella para mí. Como personas adultas que somos, hemos compartido todos nuestros valores y proyectos. Sabemos que buscamos lo mismo, aquí y donde sea, puesto que los dos queremos lo mejor para el otro.

Sabemos que nada nos parece bonito ni nos gusta, por grande y maravilloso que sea, ni nos merece la pena para nada, si tenerlo nos distanciase o separase entre nosotros tan sólo un milímetro. De nuestro mutuo aprecio ha surgido entre nosotros un amor intenso que nos ha llevado a tomar la decisión de formar una nueva familia: una prolongación natural de la vuestra.

A mí no me cabe la menor duda, de que cuando Dios me creó, ya tenía dispuesto crear a Lucía: para que ella fuese el centro de mi vida y la razón primera de mi existencia. Ella sabe cuánto la adoro. No duda de que va a encontrar en mí siempre todo el apoyo que necesite para ser feliz, para ser señora de nuestra futura casa, mujer mía y madre de los hijos que Dios nos envíe: vuestros nietos.

Quiero casarme con Lucía, porque estoy dispuesto a dejar por ella todo lo que haga falta, a cambiar de trabajo, de ciudad, de gustos, de planes, de metas, de deseos. Ella sola vale para mí más que todo el mundo. Prometo que haré lo imposible y más, para que siempre encuentre en mí al novio más enamorado y al mejor esposo que jamás soñase.

Para eso hemos querido convocar hoy aquí a nuestras familias: para que ellos nos acompañen en la pública manifestación de unir nuestras vidas. Estamos seguros de que seguiremos contando con vuestro apoyo, para poder colmar de felicidad nuestro matrimonio.

Por todo eso, ahora, con todo mi deseo, con toda mi voluntad, os pido formalmente vuestro permiso y aprobación para tomar a Lucía como mi futura esposa, y que también bendigáis nuestro matrimonio.

23 febrero 2011

La felicidad para los jóvenes

Este sábado, el sociólogo Javier Elzo publicaba en el Diario Vasco de San Sebastián un artículo titulado “La fortaleza de la debilidad”. En él descubre cuáles son los valores para los jóvenes de hoy. Lo titula así: 'Salud, valores y felicidad en la juventud actual'.

Como él mismo sostiene en su libro publicado hace cinco años, él ha llegado a la siguiente conclusión: «la idea socrática de felicidad, aliada a la virtud y a la justicia, y la quintaesencia del cristianismo como caridad, resultan ser, empíricamente hablando, lo más certero, lo que, en mayor grado, explica que unos jóvenes se sientan más felices que otros».

En definitiva, en contra de una percepción falsa, y muy extendida, es la actitud altruista, la actitud de pensar no solamente en sí mismo, sino también en los demás, en lo que pasa en su barrio, entre sus amistades, en los necesitados y en particular, en este caso concreto, en los enfermos, donde está la clave de la felicidad. Según los propios jóvenes, insisto.

24 marzo 2010

¿Qué está pasando?

Hoy, ahora mismo, a las once de la mañana, me encuentro junto a mi casa un cadáver en la acera. En la Calle Comandante Zorita, esquina con la calle Jaén. Un chico joven, entre quince y veinticinco años, ha caído (¿o se ha tirado?) desde un segundo o cuarto piso.

Acababa de cruzarme frente a los Juzgados de la calle Hernani con una alumna mía de 4º G. Habíamos quedado para hablar de su futura tesis doctoral. Veíamos que todo estaba fatal, y que de aquí a bastante tiempo, las posibilidades estaban muy, muy duras. Pero que cuestiones como casarse o engendrar un hijo, no podíamos hacerlas depender de estados o situaciones externas. La vida real, era otra cosa.

Sin hablar todavía de un suicidio, que ya la policía y los jueces lo dirán, el caso que acabo de contemplar no nos resulta ya nuevo. Más nos vale ir acostumbrándonos. Titular de El País, de hace unos días: “Los suicidios reemplazan a los accidentes de tráfico como primera causa de muerte externa”.

Informe del día dos de marzo del Instituto Nacional de Estadística: "El suicidio se situó en 2008 como la primera causa externa de defunción, con 3.421 personas fallecidas, cifra similar a la de 2007".

Algo nos está fallando. ¿Los valores? Tal vez la vida empieza a perder sentido para unos cuantos. Eutanasia, eugenesia, aborto, suicidio, derecho a una muerte digna… ¿Qué pasa con un valor tan básico como es la vida?

29 abril 2009

Trabajo y Filosofía

Antonio Fornés, Filósofo y escritor, opina:

«Si trabajar se convierte en el fin último, dejamos de ser personas»

«Una vida que no sea reflexionada no merece ser vivida»

«Sólo somos seres humanos cuando dejamos de hacer cosas y pensamos»

«Somos como el péndulo de un reloj, nos movemos hasta la extenuación, pero seguimos donde estábamos»

- Es uno de los elementos del mundo occidental: la barahúnda horrorosa del trabajo. Formamos parte de un engranaje, de una maquinaria. No paramos de hacer cosas, pero somos piezas sustituibles y no avanzamos hacia ningún sitio. Eso nos condena a la superficialidad, a ser banales; a llegar a casa cansados y no tener ni un momento para reflexionar.

- Y no nos damos cuenta de que realmente sólo somos seres humanos cuando dejamos de hacer cosas y pensamos. El conocimiento no nos va a hacer que ganemos más dinero, pero va a hacer algo más importante, que es transformarnos, y eso nos hace más dignos como seres humanos.

- La actitud del ser humano no debe ser la de contestarlo todo, sino la de preguntarse por todo. Escuchar todas las opciones y empezar un camino popperiano hacia el conocimiento, que sabemos que es un camino sin fin, pero por el que vamos marchando...

- Llega un momento en que debemos decir «basta», porque una vida que no sea reflexionada no merece ser vivida. Porque llegar a los 65 años, jubilarnos y comprobar que no hemos hecho más que trabajar...

- Es un vaciamiento tan brutal, una alienación tan salvaje, que no vale la pena. Es mejor renunciar a muchas cosas (aunque, ojo, es más fácil decirlo que hacerlo) y detenerse. Uno debería permitirse momentos de interiorización.

-¡Con la crisis oímos eso de que hay que trabajar más todavía, que hemos de llevar la jubilación a los setenta años! Y eso es tremendo. Si la crisis nos sirve para pararnos a pensar en otras cosas, perfecto, pero vemos un discurso que va en la otra línea, en la de «tengo que trabajar más», como si todo fuera entregar nuestra vida para que el sistema económico mejore. Cuando la empresa se convierte en el fin último, dejamos de ser personas.

- A la mayor parte de la gente del Tercer Mundo le encantaría ser globalizada. Hay una demagogia brutal sobre eso. Les insistimos en que nosotros hemos destrozado nuestra parte del planeta y en que ellos no deben hacer lo mismo.

Su obra, «La filosofía es una línea terapéutica real para mejorar personalmente» (Barcelona, 1968) aboga por armonizar acción y reflexión.

11 febrero 2009

“Seducidos por la muerte”

¿Quién decide cómo morimos? El psiquiatra Herbert Hendin defiende morir con dignidad. Editorial Planeta (2009) publica su obra, proponiendo si para los enfermos y los discapacitados existe un fin distinto a la eutanasia, al suicidio asistido. A 20 Euros en la Casa del Libro.

Contemplando los padecimientos de un moribundo agonizando, todos deseamos que deje de sufrir. Parece adecuado que un médico ayude a un enfermo terminal a morir. Ante tal situación, todos respondemos que preferimos morir sin dolor. Cierta pretendida compasión lleva a muchos médicos a eliminar con la eutanasia esos casos difíciles de enfermos terminales, en lugar de ayudarles a superar el miedo a morir.

Pero Herbert Hendin plantea otra pregunta: «Si fueses un enfermo terminal, ¿preferirías recibir tratamiento para eliminar el dolor, o más bien preferirías que un médico pusiese fin a tu vida?» En este caso, la respuesta al problema tal vez fuera distinta. Así responde:

Hace algún tiempo, un joven profesional de unos treinta años, con leucemia mielocítica aguda e incurable, apareció en mi consulta. A Tim le daban un 25 por ciento de probabilidades de sobrevivir con tratamiento médico, y le habían dicho que, sin tratamiento médico, moriría en unos pocos meses.

Tim, un ejecutivo ambicioso al que el trabajo le había llevado a prestar poca atención a su mujer y a su familia, se hallaba aturdido. Su reacción inmediata fue una preocupación desesperada por el suicidio y por cómo pedir a alguien que le ayudara a llevarlo a cabo. Estaba preocupado ante la expectativa de no ser ya autosuficiente y tenía miedo por los síntomas de su enfermedad y por los efectos secundarios que pudiera tener su tratamiento.

La petición de Tim va directamente al núcleo de la cuestión sobre el suicidio asistido y la eutanasia: nuestra necesidad de cuidar a la gente con enfermedades terminales y de reducir su sufrimiento ¿exige que demos a los médicos el derecho a acabar con la vida?


Esta pregunta nos ayuda a darnos cuenta de que la simple legalización o prohibición de la eutanasia no resuelve el problema humano de cuidar a los enfermos terminales: la opción del suicidio. Se supone a veces que el caso de un enfermo grave o terminal que quiere acabar con su vida es diferente del de otra persona que quiera suicidarse por otro motivo.
Pero lo cierto es que la primera reacción de muchos pacientes, como Tim, cuando saben que tienen una enfermedad mortal, es la de ansiedad, depresión y deseo de morir. Estos pacientes no son muy diferentes de los que reaccionan a otras crisis de su vida con el deseo de darles término con un suicidio.

Una vez que Tim y yo pudimos hablar pausadamente sobre la posibilidad de su muerte, y sobre lo que la separación de su familia y la destrucción de su cuerpo significaban para él, se redujo su desesperación. Aceptó someterse a tratamiento médico y en los meses de vida que le quedaron se mostró más cercano a su mujer y a sus padres.
Al principio no hablaba de su enfermedad con su mujer por el resentimiento que le causaba el que ella pudiera seguir viviendo mientras que él, probablemente, ya no viviría mucho más. Una sesión con ambos despejó ese maleficio e hizo posible que trataran del tema abiertamente entre ellos.
Dos días antes de morir, Tim hablaba sobre lo que se habría perdido si no hubiera tenido a esa mujer que le amara. Los últimos días de la mayoría de los pacientes pueden tener mucho significado si quienes los cuidan saben cómo tratarlos.
El especialista inglés en tratamiento paliativo Robert Twycross ha escrito: «Mientras haya esperanza, hay vida.» Y no es que se refiera a la esperanza de curarse, sino a la esperanza de poder hacer algo que dé significado a la vida mientras la vida dure.

Prácticamente todos los enfermos terminales tienen asuntos pendientes, al menos la necesidad de compartir su vida y su muerte con sus amigos, familia, médico o trabajadores de la residencia en que se hallan. Sin esa esperanza, los pacientes terminales, aunque no tengan dolores importantes, pueden sentirse torturados por el sentimiento de que sólo esperan a morir, y por eso puede que deseen acabar de una vez por todas.

Si el suicidio asistido fuera legal, Tim probablemente habría pedido ayuda a un médico para acabar con su vida. Como estaba capacitado mentalmente, habría sido considerado apto para el suicidio asistido. Se le habría procurado la muerte sin que nadie se hubiera dado cuenta de que se hallaba presa del pánico, y sin darle la posibilidad de curarse y de morir con la dignidad con que lo hizo.

«No quiero ser una carga para mi familia» o «Mi familia estaría mejor sin mí». Estas frases son indicadores típicos de una depresión suicida. El decir que uno es una carga suele reflejar el sentimiento depresivo de verse sin valor o sentimientos de culpabilidad, y puede ser una manera de pedir apoyo. Tanto si están sanos como si padecen una enfermedad terminal, estos pacientes necesitan asegurarse de que todavía son queridos, y su depresión ha de ser tratada.

Esta idea de que la vida pueda ser pesada y medida es por sí misma una de las características de las personas depresivas. Propongo enseñar a los médicos a reconocer la depresión y a actuar correctamente con los pacientes deprimidos, de tal forma que se les pueda ayudar a vencer el miedo a morir. Una vez logrado esto, la mayoría de ellos encontrará las fuerzas suficientes para afrontar su enfermedad y su propia muerte.


Herbert HENDIN


Recomiendo ver “Mar afuera”, de mi alumna María del Mar García Garrido.

09 febrero 2009

Carta de un alumno

Me escribe uno de clase:

Soy Paco. He sido alumno suyo este cuatrimestre y quiero contarle el dilema que tengo, para que me dé un buen consejo u orientación. Supongo que mis dudas no le sorprenderán, cuando le digo que sólo me quedan siete asignaturas para acabar la carrera. Me preocupa el después: no sé que hacer al año que viene, ni qué es lo que más me conviene.

¿Prácticas? Las he realizado todos los veranos desde 2º de carrera. Estuve en un diario local, al año siguiente en la tele y el verano pasado en agencia de noticias. Han sido experiencias fructíferas que me han dado la oportunidad de ejercer el periodismo, conocer esta profesión y descubrir lo que más me atrae: trabajar en una televisión pequeña o en un periódico local, donde si trabajas bien, peleas día a día por lo que quieres y por mejorar, tienes posibilidad de quedarte.

¿Estudio, o trabajo? La cuestión es que no sé si seguir estudiando o si buscar trabajo ya. La mayoría de los profesores nos habláis de lo importante que es ese "plus" en nuestro currículum, que marque la diferencia. No sé si lo conseguiría con un máster o cursos específicos y tampoco sé cuál escoger.

¿Curso otra carrera más? También me encantaría estudiar empresariales. Sé que no tiene nada que ver con Periodismo, pero es un ámbito que también me gusta. Me lo planteo como una meta a largo plazo, para no quedarme toda mi vida con la espinita. Pero ya casi soy periodista y quiero trabajar en ello, aunque sea unos años de mi vida.

¿Me lanzo al Master? También había pensado estudiar un0, más orientado a la gestión, a la comunicación interna, a la empresa, pero no conozco muy bien ni las salidas ni la oferta de masters.

¿Cómo entro al mercado? Además de la televisión, me atrae la idea de trabajar en un gabinete de comunicación de cualquier empresa privada, pero ¿cómo se accede ahí?

¿Dónde quiero llegar? Al fin y al cabo persigo estabilidad, lejos de la fama, de los grandes medios de comunicación y del sueldazo a fin de mes. No sé si con estas pinceladas de lo que quiero que sea mi futuro puede darme algún consejo o exponer una reflexión de lo que te he contado. Gracias por estar siempre a la disposición de sus alumnos. Muchas gracias y un saludo. Paco.

RESPUESTA MÍA:

OK, Paco. Comprendo tu situación. Trataré de contarte lo que yo recomiendo.

¿Qué haría yo? –Muy simple: lo haría todo.

¿Todo? ¡Eso es imposible! –Mi lema estratégico es "no poner todos los huevos en la misma cesta". Apuesta fuerte por todo lo que puedas lograr. No renuncies a nada que te gusta. Que te frene la vida, pero no que te cortes las alas tú mismo.

¿Sí? ¡Pero eso es demasiado! ¿Pedro, estás tú en tu sano juicio? - Tal vez yo no esté muy cuerdo, estimado alumno, pero lo que sí te puedo asegurar, es que no le envidio en nada a nadie, ni estoy triste para nada, ni me aburro nunca. No paro de dar gracias a Dios por disponer de esta vida tan divertida, tan inmensa, tan maravillosa… que hasta ahora me ha tocado vivir. Ni soñando se me hubiese ocurrido pensar en algo mejor.

¿Y cómo lo hago? Planificándolo bien, montándotelo con profesionalidad, viéndolo despacio, buscando consejos y recomendaciones, informándote de todo. Ese tiempo que ‘pierdas’ en organizarte, se multiplica exponencialmente en lo que te ahorras luego en no tener que andar dando tumbos, ni rectificaciones a ciegas, ni remedios tardíos.

Mira, Paco: es cuestión de hechos, no de palabras. Yo no te sirvo de ejemplo para nada, ¡ni se te ocurra!, salvo de una cosa. ¿Cuál? Ésta: si yo, con lo que soy, y sin medios, lo he hecho, tú ¿Hasta dónde podrás llegar? Si le pegas un vistazo a mi currículum, aquí al lado derecho (en la versión sin actualizar de hace tres años), tal vez eso te inspire un poco…

Te aseguro que yo no juego a la lotería: nunca me ha tocado el gordo. No me apellido Zapatero, ni tengo una tía rica en América. Me lo he hecho entero yo solito. Y me lo sigo currando, hasta donde haga falta, y aún más lejos (por eso soy de Bilbao).

¿Cuál es mi truco? ¿Cuál es la clave? –Hay varias:

- Moverte siempre con el máximo orden posible.
- No bajar la exigencia en nada, ni excusarte, ni compadecerte.
- No parar nunca, ni retroceder, ni jamás tirar la toalla.
- Descansar de unas actividades, realizando otras.
- Tomártelo todo como un reto, como un desafío.
- Trabajar duro jugando a divertirte, tomándotelo con guasa.
- Luchar superándote cada día, como en un entrenamiento.
- Echarle a todo espíritu deportivo, luchador y competitivo.
- Respirando libertad: sintiendo que nada ni nadie te obliga.
- Sabiendo que haces lo que tú quieres, porque a ti te da la real gana.
- Ir primero a por una cosa; después, a por la siguiente.
- Rodearte siempre de buenos amigos que te animen.
- Tener buen consejero o “life coach” (‘entrenador de vida’).
- Fijarte unas metas claras. Tener lista de objetivos.

Conclusión. Este es mi secreto. Trabaja en lo que te gusta, en lo que tú quieres, en lo que de verdad disfrutas, en lo que no te cansa, en eso que no diferencia tu profesión de tu afición. Sólo así serás plenamente feliz, haciendo siempre lo que más quieras. Propuestas:

1.- Léete unas sugerencias que aporto, por si te dan algunas luces.

2.- Dispón qué quieres ganar para tu currículum en un, dos y tres años… y vete a por ello.

2.- Haz el Master que más te guste. Elígelo bien, pero hazlo. Si te vale una opinión, yo ya me hice uno. Era un MBA, Master en Dirección de Empresas. Con eso me evité tener que cursar entera la carrera de Empresa. Así, de uno solo, gané dos: empresa y master.

3.- Estudia otra carrera si quieres. Why not? Es buena ADE, Empresa. Pero hazlo feliz, en plan hobby, sin prisas, sin agobios, sin estrés, sin sacarte canas, ni úlceras, ni infartos.

4.- Métete ya en los Gabinetes que me dices, y en las teles y prensas locales, de cabeza. No te importe lo que ganes. Lo que vale es lo que aprendas. Ahora es tu momento, por edad y condición.

5.- Salvo que dispongas ya del super-puesto de trabajo, que estés forrado y que tengas la vida resuelta, ¡haz el doctorado! De eso, no te hablo aquí. Tengo un libro ad hoc escrito, que te lo dedico cuando quieras.

6.- Sal fuera. Vete lejos. Muévete. Ve el mundo. Conoce sitios distintos al tuyo. Aprende. Progresa. Contacta. Comunícate. Madura.

7.- Nunca dejes de ser joven. Desarrolla tus capacidades. Canta, baila, juega, disfruta. Ningún día dejes de hacer deporte: atletismo, natación...

8.- No dejes de atender a tus amistades y a tu familia. Gesta tu network. Nunca pares de hacer nuevos amigos, y conserva a los que ya tienes (cartas, felicitaciones, regalos…).

9.- Haz tus descansos, con la misma profesionalidad que tus cansancios. Tira fuerte de la cuerda cuando convenga, y rebaja la tensión cuando lo debas.

10.- Sé feliz. Contagia alegría. Sirve a todos. Ayuda a todo el que puedas. Crea grupo. Haz equipo. Combate en compañía. Vive tu vida a tope. Y más, con tu trabajo.

Si se me ocurre algo más, prometido que te lo digo. ¡Ah! Y hablamos siempre, en cuanto quieras: para eso, no tengo horario.

15 enero 2009

Gominolas con examen

Me escribe Raquel, estudiante de Periodismo de la Universidad Complutense. Ella está matriculada en mi grupo de Empresa Informativa, asignatura troncal de cuarto de carrera, hueso y patíbulo para muchos. Nosotros ocupamos el Grupo 4º G: con “G” de Guay, de Gozada, de Gente Grande.

Parece ser que ella salió muy contenta del último examen que tuvimos. Yo sí que salí feliz, te lo aseguro. Había un problema añadido que vencer. La fecha elegida era nefasta, literalmente: el examen tenía día fijado para el martes 13 de enero. Con lo cual, tuve que urdir sagazmente sistemas astutos para esquivar la mala suerte y contrarrestar el estrés.

Con todo, la concurrencia de asistentes fue masiva: 107 alumnos ocupando el aforo, dejando sólo una docena de asientos libres. El aula parecía más bien un estreno gratis, o un concierto de Bruce Springsteen, o un reparto de regalos, que un dolido examen.

Bueno, te paso el e-mail de Raquel, y si lo quieres, puedes también linkear aquí para leer su artículo en su Blog. Me escribe esta chica, periodista en ciernes:
“Buenos días, Pedro. Te escribo para avisarte de que he escrito en mi blog sobre el examen del martes. Prefiero que te enteres por mi antes de que lo descubras por otra vía... ¡es broma! ¡Si todo lo que he puesto es bueno! Échale un vistazo si quieres. ¡Un saludo!”

04 enero 2009

Maleducar

Un chico blandengue y maleducado es un esclavo de sus caprichos y una víctima de sus propios gustos. Incapaces de auto exigirse, atados a sus apetencias, dominados por sus tendencias… ése es el triste modelo actual de niño y de joven, protagonista y heredero de nuestra débil cultura del bienestar.

¿Qué es, sino la austeridad, lo que fortalece a las personas? Sólo progresa y avanza, el que se exige. ¿Cuándo se ha mejorado nada, sólo a base de consentirlo todo? Ni en el deporte, ni en el estudio, ni en el comportamiento, ni en la formación, ni en el aprendizaje... la ley del mínimo esfuerzo ha servido nunca para lograr nada útil.

Mañana llegan los regalos de Reyes. Les damos hoy de todo a los chicos. Nuestra única preocupación es ‘que no sufran’, para ‘que no se traumen’. ¿No será éste un falso truco, un autoengaño, dándoles todo lo que piden, para no tener que cansarnos en corregirles y educarles?

Y los publicistas lo saben. ‘Niño, exige y llora, que así puedes tener de todo’. Ese es el pernicioso mensaje que reciben los adolescentes, desde todos los reclamos publicitarios. Los anunciantes saben que en las familias hay pocos hijos: por eso resulta más fácil criar niños consentidos, que esforzarnos por educarles y corregirles.

Cuantos menos hijos tengamos, más nos gastaremos en cada uno de ellos. Cuando se tiene un solo hijo, el dinero de padres, abuelos, tíos y demás parientes va a parar sin remisión al mismo único destinatario. De ahí que los publicistas incentiven el poder consumista del menor en dar la lata.

Por eso, la publicidad se ha fijado en ese sector indefenso como objetivo prioritario, y más aún en estas fechas, cuando los padres están dispuestos a sacrificarse para que a sus hijos no les falte de nada y éstos se convierten en el consumidor rey. Como asegura Sara Osuna, profesora en la UNED y autora de ‘Publicidad y consumo en la adolescencia’ (Editorial Icaria), “se están acostumbrando a consumir en abundancia, ya que se dejan llevar por una serie de necesidades inventadas por la propia sociedad en la que vivimos”.

Muchos padres acallan su culpa de dedicar poco tiempo a los hijos, abusando del gasto en regalos. Compensar déficits emocionales con el acto de compra, tiende a ser cada vez más habitual… A eso se añade la creencia de que hay que tener lo que tiene el otro para no quedar excluido del grupo social.

Seducción ante las marcas,
hiperdemanda desatada,
consumo incontrolado,
pleno consentimiento,
tener siempre de todo,
atracción irreflexiva,
falta de espíritu crítico ante los anuncios,
minusvalorar los precios,
materialismo en los disfrutes,
indefensión ante las estrategias publicitarias,
irresponsabilidad ante el gasto…

He ahí las claves del hundimiento de los valores formativos básicos en la educación.

24 diciembre 2008

¡Felices Navidades!

Te deseo lo mejor, de corazón, para ti y para todos los tuyos, en estas fiestas navideñas.

Desde aquí te canto un villancico de mi tierra:

"Mesias sarritan agindu zana,
aingeru artian dator gugana.

Gloria zeruan, bakia hemen,
kantari aingeruak dagoz Belenen,
kantari aingeruak dagoz Belenen!"

24 agosto 2008

A corazón abierto

Carta de una alumna

Querido Pedro: Cara a mi trabajo, tú me proponías que te enviase “una cara de folio comentando lo que discrepas, criticas, disientes, opinas lo contrario, crees equivocado, ves mejorable, etc., de los apuntes que te adjunto”. Pues bien, me parece complicado discrepar, criticar, disentir, opinar contrario… de las bellas páginas que acabo de leer, por lo que empezaré contándote una historia, basada en hechos reales, por supuesto.

Mi historia comienza hace un año. Estaba muy perdida, estancada en un trabajo horrible, no tenía dinero y había aborrecido definitivamente mi carrera [Periodismo]. Mi problema principal era que no sabía lo que quería, que no podía luchar por un futuro mejor porque no sabía qué futuro quería, no sabía qué oficio podría amar.

Un amigo me llamó, me dijo que en su productora buscaban transcriptores, un trabajo duro e infravalorado, un trabajo que nadie quería… Me presenté, me cogieron y he estado alrededor de un año desarrollando ese trabajo.

Ahora en mi empresa van a rodar cabezas. El proyecto, en el que yo y muchos otros trabajamos, se acaba. Nos van a poner en la calle, no hay más trabajo para todos nosotros y esto me ha hecho palpar una realidad que sabía que existía pero que nunca pensé que viviría tan pronto.

He visto como la gente se vuelve malvada:

- he visto como muchos pisaban la cabeza a algunos con los que, en otros tiempos, reían y se abrazaban después de varias cañas;
- he visto a personas retirar el saludo a amigos míos al verlos hablar con una jefa porque pensaban que estaban conspirando y lo que realmente hacían era comentar su nuevo corte de pelo;
- he visto a la gente hacer el mal delante de muchos ojos, mientras, esos ojos no daban crédito y, te puedo asegurar, que sufrían mucho, sufrían una gran decepción.

Hace unos días me pasaron dos cosas importantes. La primera, que me di cuenta de que ciertos compañeros míos, con la misma preparación y edad que yo, infravaloraban mi trabajo, el que yo desarrollo con tanto empeño; les pedí que me echaran una mano, ya que ellos no tenían NADA que hacer (por una serie de razones que no vienen al caso) y yo, sin embargo, tenía demasiado pero se negaron a ayudarme y se quejaron a nuestros superiores (uno incluso lloró) porque consideraban que un periodista (y lo pongo en cursiva porque, para mí, ser periodista es mucho más que haber terminado la carrera y llevar un año trabajando en un proyecto de calidad cuestionable) no tenía por qué transcribir.

La segunda cosa es que, horas más tarde la productora ejecutiva, es decir la jefa suprema (una persona que jamás había hablado conmigo, por supuesto) me llamo a su despacho y me dijo: “María, siempre llegas a tu hora, no levantas la vista del ordenador ni un segundo, pareces muy responsable y aplicada, ¿Qué quieres ser en la vida? ¿Qué quieres ser en el mundo de la televisión que yo te lo enseño? Piénsatelo y en unos días me lo dices”. Mi respuesta fueron unos ojos como platos, nadie nunca me había hecho esa pregunta.

Así que llegué a mi casa y empecé a leer tu texto, no creo que hubiera nada más adecuado para el momento que yo estaba viendo. Eugenio d´Ors… Yo ya conocía sus palabras, el año pasado tuve otra asignatura contigo y hablamos de él en clase, también hablamos del trabajo y el juego, de trabajar como si estuvieras jugando. Qué complejo me pareció eso entonces y qué fácil me resulta ahora. En este momento de mi vida ya he comprendido que el trabajo es una cuestión de actitud y que ahora, por fin, yo soy feliz porque voy a trabajar, ya no me parece el suplicio de ayer, siento que han reconocido mi esfuerzo y que había ojos mirándome cuando yo pensaba que no.

Es bonito como me siento ahora, porque nunca pensé en que el trabajo fuera un regalo y ahora tengo la oportunidad de decidir lo que quiero hacer, de hacerlo bien para demostrar que merezco la oportunidad que me han dado y eso me llena de alegría y emoción.

- Quiero ser ese “buen aprendiz, de un oficio cualquiera”.
- Quiero aprender con entusiasmo y poner ahí mi espíritu y, por supuesto, no he preguntado cuánto voy a cobrar porque eso, ahora mismo, es lo que menos me importa.
- Quiero sentir amor por lo que hago y, para mí, eso pasa por hacerlo bien.

Hay determinadas definiciones que son realmente hermosas:

JUSTICIA: dar a cada uno lo suyo, lo que le es propio, lo que se merece. Durante muchos años he pensado en qué le pediría a mi Hada Madrina, o al famoso Genio de la Lámpara si consideraran concederme un deseo. Cuando tenía 13 años, lo tenía claro: “Quería estar buena” Pero un día, tirada en el césped y mirando al cielo, lo decidí: justicia para todos en el mundo.

AMISTAD: disfrutar -aún a costa del perjuicio propio- con el bien ajeno de la persona querida. Disposición gustosa de entrega y de servicio. Los pocos años que tengo me han enseñado que no hay nada más complejo que encontrar un buen amigo, muchos me han decepcionado pero, sin embargo, los pocos con los que me he quedado me hacen fuerte, feliz y me llenan de ganas de vivir. La amistad es uno de los valores más hermosos que puede tener el ser humano.

SOLIDARIDAD: virtud que hace sentir como propios los agravios, ofensas, éxitos, etc., de los demás seres humanos. Es apreciar como también de uno mismo lo que sucede a toda la especie. Me relaciono con mucha gente que ha hecho de su profesión la solidaridad, y ellos, sin ninguna duda, son los que más entusiasmo sienten por lo que hacen, los que más aman su trabajo. Los admiro profundamente.

CONFIANZA: actúa de tal modo que merezcas no necesitar vigilancia. Ocúpate de lo que se te encomienda como lo haría el más directamente interesado en lograrlo. Esto es lo que pretendo conseguir en mi trabajo y voy camino de ello. Mi jefa me ha dado su confianza y, con ella, me obliga a no fallarle, a serle fiel, puede que yo me lo haya ganado pero ahora me queda un largo camino por recorrer, mucho que demostrar.

En fin, Pedro, podría seguir eternamente, hay mucho zumo que exprimir en estas páginas tuyas, pero creo que éste puede ser un buen resumen de lo más me ha afectado, llamado la atención o impresionado. Gracias por regalarnos esto.

(No comments)

03 abril 2008

La grandeza de la sencillez

“Lo mejor que he hecho en mi vida”. Copio aquí textual una carta de Felipe, un amigo mío, que se explaya con su familia, contándoles algo que ha vivido, simplemente maravilloso. Mi amigo es universitario, actor y payaso amateur.

Jueves, 7 de marzo de 2008

Queridos mamá, papá, hermanos/as, tía y cuñada:

Os voy a contar una historia que me pasó ayer. A las 19:45 (aproximadamente) recibo una llamada telefónica de un amigo que me dice que necesita que le haga un favor urgente. Le pido que me lo explique. Me cuenta:

"Tengo un sobrinito de cinco años con una leucemia avanzada. Ayer vinieron unos payasos al hospital y él no pudo verlos. Se ha quedado muy desconsolado y pidiendo que vuelvan, por favor. Los médicos han dicho que puede que [el niño] no pase de esta noche. ¿No podrías disfrazarte de alguna manera y venir ahora?"

Él sabía que yo había hecho cosas de teatro; por eso me lo proponía. Cogí una nariz roja (el único adorno auténtico), unas témperas para pintarme y la ropa más estrafalaria que encontré en la casa. Agarré un coche ya las 8: 15 estaba en el hospital. Me cambié en un pasillo, me pinté frente a una ventana y entré a ver a Humbertito. Estaba con respiración asistida y con morfina, pero todavía me esperaba.

Durante un buen rato hice... lo que pude. A las 9 se durmió. Me fui, prometiendo volver al día siguiente. A las dos horas falleció.

Después de mi actuación con el Papa, esta ha sido mi otra actuación estelar. Ante un público más reducido. Le he pedido a Juan Pablo II que le reciba con un abrazo muy fuerte en el Cielo: cumple tres años desde que murió [02/03/2005].

Hoy me he levantado distinto.

Un beso y un abrazo de Felipe

13 marzo 2008

Doce hijos

El doctor Villalón, médico del Atlético de Madrid, tiene dos plantillas que cuidar a diario: el once titular de los jugadores en el equipo, y sus doce hijos estudiantes en su hogar. Con cuarenta años ha logrado ya una plantilla completa de descendientes, todos fantásticos, divertidos, deportistas y trabajadores. En la foto sale tapado por su tercer hijo, junto a Mariola su esposa (Profesora del Colegio Orvalle) y entre sus hijos Pepe y Nacho, dos auténticos cracks y grandísimos amigos míos. Las otras dos mujeres de la foto sólo están de ayuda para contener a los pequeñajos.

En casa de los Villalón todos estudian. Lo hace incluso hasta Perico, mi tocayo: un cachorro de pastor alemán, que sobrevive el pobrecito, desde su caseta, a la multitud de chavales que pululan en su entorno. El perrillo ha sido inscrito en un curso de domesticación para aprender modales, dejando de morder la ropa y de destrozar los pantalones de los chicos con sus juegos.

Hoy salen todos, como noticia, en foto de familia entera (ABC, 13.03.08, pág. 55). Hasta ahora, el car­né de familia numerosa nunca estaba donde debía, y cuando estaba, casi siempre lo necesi­taban dos hermanos al mismo tiempo. Desde ayer, este tipo de conflicto no se volverá a repe­tir más. Cada uno de los miem­bros de las más de 86.000 fami­lias numerosas de la Comuni­dad de Madrid disfrutará de un carné individual que le per­mitirá hacer una vida más fá­cil. El documento, que sustitu­ye al actual, lo presentó ayer la consejera de Familia de la Comunidad entre biberones y ca­ramelos. Gádor Ongil aprove­chó para destacar que la fami­lia «es la base de nuestra cohe­sión social, es insustituible».

Entre los beneficiarios que recogían su carné en el estra­do, familias numerosas, muy numerosas, como la del doctor traumatólogo Villalón (el médi­co del Atlético del Madrid) y su mujer, Mariola: Doce hijos, de edades comprendidas entre los 17 años del mayor y los escasos dos meses del pequeño. «Ningu­no -aclara la madre-, a pa­res». El dinero parra tener hijos «no es excusa», afirma esta mu­jer rubia y delgada de 43 años estupendamente llevados. La clave está, explica, en la organi­zación. «En una familia de es­tas características hay que dar­le prioridad al orden. Todos ayudan mucho, y hacen sus camas y limpian el suelo de su cuarto antes de irse al "cole"».

La alimentación también se lleva a rajatabla. El cálculo es­tá en tres carritos de comida a la semana, uno de ellos, de 64 1itros de leche. «La hacemos en Mercadona, pero por teléfono, si no es imposible», aclara Ma­riola. Y por supuesto, poca ro­pa. Aquí heredar es un clásico. No cabría todo en la casa que, aunque grande, no es un pala­cio. Pero sí suficiente para que quepa el amor. «Entre ellos se pelean, claro, pero también se quieren mucho», asegura esta madre, para quien resulta muy ambicioso educarles bien a to­dos. «Sólo llegas a lo fundamen­tal, lo superfluo se queda fuera, pero es maravilloso», resume.

07 enero 2008

«Antes me sentía un triunfador y eso no es nada positivo»

José María Entrecanales es uno de los 40 hombres más ricos del mundo. Dicen que su fortuna es la segunda mayor de España. Su apellido es sinónimo de poder y liderazgo económico. Pero él ha dejado de identificarse con esas cualidades. El accidente que lo dejó inválido le ha descubierto una realidad desconocida: la de los enfermos de ictus. La ha retratado en un documental y habla de ella en esta conmovedora entrevista.

Goza de la amistad del Rey y es uno de los hombres mejor relacionados de nuestro país. Ingeniero de caminos, se ha bebido la vida a chorros. Es hoy un triunfador al que ya nada le importan el poder y el éxito. En mayo de 2004 dio el relevo a su hijo José Manuel, sin imaginar que pocos meses después un fatal accidente terminaría sentándolo en una silla de ruedas.

¿Cómo ocurrió el accidente? - Soy aficionado a los coches de caballos y, llevando uno, noté de repente que los caballos se desbocaban y caí, con la mala consecuencia de que, al estar bajo tratamiento de Sintrom, un anticoagulante, me produjo el derrame en la cabeza.

¿Ha cambiado su orden de valores? - Claramente, sí. Es ahora cuando se despiertan los sentimientos. El dolor me dificulta mucho el moverme en la silla, cosa que antes me resultaba más fácil; pero soy optimista. Tirar la toalla no conduce a nada. Esta vida puede tener las mismas satisfacciones que la anterior y no veo por qué hay que abandonar las pequeñas satisfacciones que te quedan para pasar a la nada.

¿Qué ha perdido importancia? - Muchas cosas que antes me parecía que tenían mucha, como la de ser un hombre activo y brillante, porque se suponía que era brillante. Las brillanteces pasan a ser parte de la historia, ya no tienen ninguna trascendencia.

Al relativizar las cosas, ¿a qué le da ahora prioridad? - Al cariño de mis hijos. Pero, sobre todo, he pretendido transmitir optimismo, no sólo a los enfermos sino también a las familias y los amigos. El problema de la sociedad no es que sea insensible, es que no se da cuenta de la cantidad de sufrimiento que hay. Esta enfermedad sólo es una faceta, también está la pobreza, que unida a este tipo de problemas los convierte en tragedia.

¿Hay que tener tiempo para ser más humano? - Hay que tener tiempo o una experiencia como ésta.

¿El dinero tiene vocación? - Sí, dinero llama a dinero, pero también tiene vocación de servicio público. El empresario tiene que buscar siempre como primer objetivo la rentabilidad porque, si no, se convierte en una ong; que no es que estén mal, pero que si buscasen beneficios las ong serían más eficaces de lo que son ahora. Realmente sin dinero, si las administraciones no dan ayudas, la situación para los enfermos y sus familias es muy dura y no se puede suplir más que a base de cariño.

¿Llega más fácil el cariño a las personas que tienen más dinero? - No, yo creo que les llega más fácil a los que no lo tienen porque la gente es sensible y se da cuenta de lo importante que es que les falte.

¿Se considera ahora un hombre más feliz? - No, sería demasiado reconocer eso [se ríe]. Como la felicidad es un sentimiento interior que no necesita signos externos, la lleva uno dentro cuando aprecia y valora más que antes las relaciones con sus amigos y su familia. La soledad es un compañero de viaje con el que hay que convivir y en esta enfermedad más, pero yo no me he encontrado ahora más solo. Me he podido encontrar más aislado, pero solo, no. Quizá ahora tengo más vida interior. Eso lo he aprendido ahora y no le recomiendo a nadie que lo pruebe para saber que nadie es imprescindible para nada. La vida pasada no tiene valor; por eso, en vez de suicidarse, hay que vivirla, porque siempre viene alguien que te vivifica; como por ejemplo, ahora usted, haciendo esta entrevista.

¿Se ha vuelto ahora más cariñoso y dulce usted también? [Sonríe] Sí. La libertad no es lo mismo que la independencia. El sentido de la libertad lo lleva uno dentro. Antes yo me sentía un triunfador y eso no es nada positivo.