03 diciembre 2007

¿Qué buscamos?

Estamos en pleno siglo XXI: inmersos en la sociedad hasta ahora más innovadora. Vivimos en el momento de la mayor evolución cultural y social del hombre. Habitamos el mejor mundo que nunca jamás soñamos. Nadie quiere, con razón, renunciar a todo este despliegue. Mas con todo, podemos formularnos alguna pregunta.

Corremos mucho, sí; tenemos de todo, ok; progresamos más, de acuerdo; avanzamos apresuradamente, conforme; nos hemos desarrollado una enormidad, por supuesto. Pero -hay un pero-, ¿sabemos de verdad a dónde vamos? ¿tenemos claro lo que en realidad buscamos? ¿conocemos cuál es ese final, al que nos dirigimos con tanta prisa?

¿Dominamos nosotros el rumbo de la nave? ¿Damos pasos por el camino más seguro? ¿Fijamos libremente la dirección de nuestros avances? ¿Pilotamos de verdad la nave del desarrollo...? ¿O estamos acelerándonos sin más, frenéticamente y a lo loco? ¿Gozamos de verdad lo que logramos? ¿Nos da tiempo verdaderamente a disfrutarlo? ¿No será que por conseguir lo urgente, estamos olvidando lo importante?

La bomba atómica de Hiroshima fue un gran descubrimiento, cierto. Pero aquella horrorosa aniquilación nos hizo pararnos un poco a pensar. Éramos capaces de destruir el planeta, sí, pero ¿es eso verdaderamente un progreso? Los daños ecológicos a la naturaleza también nos han hecho reflexionar sobre nuestro futuro. Dañamos la atmósfera, causamos la desertización, ensuciamos con la contaminación... El simple poder, el dominio y la prepotencia del hombre, no son razones suficientes para justificar cualquier acto. Hay bienes superiores que respetar, motivos que valen más, razones últimas que debemos venerar. Copio aquí unas frases que me han dado mucho qué pensar.

“Llevamos varias décadas escuchando cómo nos venden la burra los charlatanes de feria con discursitos que hablan de un mundo mejor, la felicidad plena y la autorrealización personal. La armonía total, vamos. Y todo ello gracias al progreso y al bienestar material. Una ilusión que traería justicia y paz para todos. La cuadratura del círculo.

“Lo preocupante es que occidente, con esa gran esperanza por construir una humanidad mejor, ha generado la mayor tasa de suicidios de toda su Historia, de abortos, familias rotas y personas que viven en soledad. Si pudiéramos cuantificar la infelicidad del mundo opulento, sería proporcional a su riqueza. [Cantidad no es calidad]

“El mundo, sobre todo el Viejo Continente, ha tirado la toalla en la lucha por la felicidad que ansía todo hombre; al descubrir que ‘esas burras’ que nos han bombardeado [intentando vendérnoslas los charlatanes de feria] son falsas; el individualismo y la desesperanza se imponen; nuestras limitaciones no encuentran solución y el desamor se acomoda en nuestro corazón. ¿Cómo podremos encontrar la felicidad? [¿Nadie antes ha podido ser feliz, sin la riqueza de esta sociedad de consumo?]

“Creer que podemos ser como dioses y que nos bastan los nuevos progresos para encontrar la plenitud, ha generado la mayor de las pobrezas: perder el gusto por la vida y la esperanza de una felicidad completa. Son razones para la esperanza. Vale la pena asumirlas.”

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola!
Escribo desde el curro.
Esa peli la vi yo,-Will smith- me la recomendó una amiga y profesora,
me gusta ver cómo uno es capaz de esforzarse hasta el límite por conseguir una meta, y cómo la vida va por una dirección y los deseos por otra opuesta. Me gusta también recordar que hubo un tiempo, me contaban, en que se creía en los valores del grupo, en aquella época, dar la palabra significaba, y la camaredería era importante; esto que veo hoy desfilar por delante de mi mesa y mi PC, es, con cierto pesimismo, una deformación del individualismo.
No sabes en quién depositar la confianza, porque has visto cómo cualquiera cambia de opinión de la noche a la mañana. Supongo que yo también soy así. Si estoy aquí, ¿me lo merezco? En fin, bravo por los textos que publica, hasta otra.